Estamos viviendo en tiempos de una Apostasía escalofriante, en éste
articulo estaré refutando una de las herejías más controversiales que ha
existido en algunos círculos religiosos, como es el caso de La
Divinidad de Jesucristo.
En ésta ocasión como podrán ver en el vídeo que os he dejado, desde
La Iglesia “El Rey Jesús” del Falso Apóstol Guillermo Maldonado, se
promueve la herejía anticristiana de no otorgarle Divinidad a Jesucristo
mientras éste estuvo como El Verbo hecho Carne en éste mundo.
A continuación mi refutación a la doctrina de demonios que tiene el
Dr Renny Mclean, en el Tema: “Cómo apropiarse del poder de Dios”
Jesucristo dijo que él era Dios.
Algunas agrupaciones religiosas, como por ejemplo los Testigos de
Jehová y los Neo-Pentecostales del Falso Movimiento de Fe y Prosperidad,
han resucitado la antigua herejía arriana, que niega la Divinidad de
Jesús y lo presenta como un ser creado, una especie de ente excelso cuya
naturaleza está entre lo humano y lo divino. Los textos de la Escritura
que son usualmente presentados para cimentar estas ideas son, por
ejemplo, Juan 14, 28 donde Cristo declara “El Padre es mayor que yo”.
Adicionalmente suele citarse Juan 20, 17 donde Cristo dice: “… asciendo
ahora a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.” Otro
texto usado frecuentemente es 1 Corintios 11, 3: “Cristo es cabeza de
todo hombre, así como el esposo es cabeza de su esposa y Dios es cabeza
de Cristo.” Estos y otros pasajes parecen convincentes a primera vista,
al menos hasta que uno examina otros versículos que contradicen
enteramente esta interpretación, algunos de los cuales hemos
seleccionado a continuación.
¿Cómo es posible reconciliar estas dos representaciones?
Primeramente, Cristo está claramente sujeto al Padre y sin embargo es
uno con el Padre. Lo mismo ocurre con un padre y su hijo en la dimensión
humana, el padre es en cierta forma “mayor” que su hijo y a la vez es
igual a él en lo que toca a su naturaleza y substancia, de otro modo no
podría ser llamado “hijo”. De esa manera, Jesús es a la vez humano y
divino. Ciertamente en su naturaleza humana él es creación y está, por
lo tanto, sujeto al Padre. Pero no podemos enfocarnos solamente en su
naturaleza humana sin considerar que—en su naturaleza divina—el Hijo es
la Segunda Persona de la Trinidad. Tal cosa presentaría una imagen
incompleta de Cristo que negaría otras partes de las Escrituras. Además,
muchos de los pasajes citados por los que se oponen a la Trinidad,
simplemente muestran que Cristo es Hijo de Dios y no que sea inferior.
Esto incluye Mateo 3, 17 en el que oímos la voz de Dios diciendo “Este
es mi Hijo, el amado, en quien me he complacido.” De hecho, en Juan 5,
18 encontramos que ciertos enemigos de Cristo querían matarlo, no por
violar las reglas del sábado sino por querer hacerse igual a Dios, al
llamar a Dios su Padre.
Cristo fue perfectamente claro al explicar quién era y de dónde había
venido. Si hubiera mentido o hubiera meramente creído ser el Hijo de
Dios, entonces los líderes religiosos hubieran estado plenamente
justificados en condenarlo a muerte.
Repetidas veces se presentaba a sí mismo como Dios:
«Yo no soy de este mundo»
«Yo existía antes que el mundo existiese»
«Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: antes que Abraham fuese, yo soy»
«Quien me ve a Mí, ve al Padre»
«El Padre y Yo somos una misma cosa»
«Yo existía antes que el mundo existiese»
«Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: antes que Abraham fuese, yo soy»
«Quien me ve a Mí, ve al Padre»
«El Padre y Yo somos una misma cosa»
Es como decir: los dos somos de la misma naturaleza. Yo soy Dios como el Padre.
Los textos en que Jesucristo muestra su inferioridad respecto al Padre, son siempre refiriéndose a su naturaleza humana.
Los textos en que Jesucristo muestra su inferioridad respecto al Padre, son siempre refiriéndose a su naturaleza humana.
Como Cristo tenía dos naturalezas, de Dios y de hombre, los textos
del Evangelio unas veces se refieren a Jesucristo como Dios, y otras a
Jesucristo como hombre. Que Jesucristo fue verdadero hombre es
clarísimo: pasaba hambre y por eso se acercaba a la higuera a ver si
tenía higos; pasaba sed y le pedía a la samaritana que le diera agua del
pozo; se cansaba y se quedaba dormido en la barca, etc. etc.
Jesucristo se llamaba a sí mismo El Hijo del Hombre. Así aparece
ochenta y dos veces en los Evangelios; y siempre en boca de Jesús. Es
una alusión al nombre que el profeta Daniel daba al Mesías.
Pero Jesucristo también tenía naturaleza divina como se deduce de multitud de textos. Repetidas veces se llama Hijo de Dios.
Pero esta filiación divina de Jesucristo es de distinta manera que la
del resto de los hombres. Por eso hace esta distinción: «Mi Padre y
vuestro Padre»
Mientras los hombres somos hijos adoptivos, Jesucristo es Hijo
natural, es decir, de la misma naturaleza del Padre: tiene la misma
naturaleza divina.
Los hijos siempre tienen la misma naturaleza que sus padres: el hijo de un hombre es hombre, el hijo de Dios es Dios.
Nosotros somos hijos por adopción. Jesucristo lo es por generación.
Por eso se llama «Hijo Unigénito». Dice San Pablo que Cristo «siendo de
naturaleza divina no alardeó de su dignidad, sino que prescindiendo de
su categoría de Dios, tomó naturaleza de hombre». Y añade San Pablo que
Jesucristo «no consideró usurpación el ser igual a Dios» (pues ya lo era
por naturaleza).
Por eso, al hacerse también semejante a los hombres, «se anonadó a sí
mismo», es decir, se rebajó al asumir la naturaleza de hombre siendo
Dios como era.
Los Testigos de Jehová niegan la divinidad de Cristo, y para ello han
hecho una traducción de la Biblia que llaman del Nuevo Mundo, donde
introducen palabras que no están en el texto original y que cambian el
sentido de las frases en que se habla de la divinidad de Cristo. Esta
introducción de palabras que cambian el sentido del texto original es un
auténtico fraude. Esta Biblia de los Testigos de Jehová es una Biblia
falsaria.
Los judíos entendieron que Jesús se tenía por Dios, por eso querían
quitarle la vida, por hacerse igual a Dios. «Te apedreamos por blasfemo,
porque siendo hombre te haces Dios» «Debe morir porque se hace Hijo de
Dios»
El pueblo judío era monoteísta y no concebía otro Dios que Yahvé.
Cristo afirmaba claramente su divinidad. Por eso le llamaban blasfemo.
También a Caifás le sonó a blasfemia la respuesta de Jesús en el
Sanedrín afirmando que él era Hijo de Dios. Y por blasfemo lo condenaron
a muerte. Si Cristo se hubiera llamado Hijo de Dios del mismo modo que
Dios era Padre del resto de los hombres, aquello no tendría por qué
haber sonado a blasfemia. Pero Cristo se identificaba con el Padre, pues
tenía su misma naturaleza de Dios.
Es más, Jesús se siente con autoridad para cambiar el Antiguo
Testamento. Los Profetas de la Antigüedad apoyaban sus palabras en al
autoridad de Dios. Decían: Así habla el Señor. Jesús habla en nombre
propio, y se atreve a corregir la ley mosaica, por considerarse superior
a ella.
Habla por derecho propio. «Se dijo a los antiguos, pero Yo os digo»
Ignorar los textos en que se afirma la divinidad de Cristo es no conocer la Biblia; o querer engañar, que es peor.
«A quienes dicen que Jesucristo es Hijo de Dios en cuanto que es un
hombre tan santo que merece ser llamado Hijo de Dios, hay que
reprenderlos o expulsarlos de nuestra comunidad Cristiana Evangélica.
Algunos quieren rebajar la divinidad de Cristo. Para ellos Jesús
sería un hombre divinizado en el sentido afectivo, no efectivo. Por eso
en lugar de hablar de la divinidad de Cristo, prefieren hablar de la
presencia de la divinidad en Cristo. Como si Cristo no fuera verdadero
Dios, sino tan sólo un hombre en el que Dios resplandeció de modo
excepcional.
Jesús habló con la suficiente claridad para que pudiéramos descubrir su divinidad, pero de un modo velado para no escandalizar a aquel pueblo, esencialmente monoteísta, que no podía aceptar a otro Dios que a Yahvé.
Jesús habló con la suficiente claridad para que pudiéramos descubrir su divinidad, pero de un modo velado para no escandalizar a aquel pueblo, esencialmente monoteísta, que no podía aceptar a otro Dios que a Yahvé.
Por eso Jesús descubrió su divinidad paulatinamente. Afirmarla de golpe hubiera provocado escándalo.
Sólo al final de su vida desvela el misterio de su personalidad
divina. Jesús respondió a Caifás que le preguntaba por su divinidad:
Tú lo has dicho, que es un modo de hablar, que significa: «Así es
como tú dices». Para ser cristiano es necesario creer que Jesucristo es
el Hijo de Dios.
Juan 1:1-3 — En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba
con Dios y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios.
Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.
Jesús, el Hijo, es la Palabra. En el principio El es al mismo tiempo
Dios y está con Dios. En esta sencilla forma poética, Juan el
Evangelista describe la relación que existe entre las personas de la
Santísima Trinidad. La declaración de que todo fue hecho por la Palabra y
sin ella nada fue creado, es en sí misma una prueba de que la Palabra
no es creada, ya que tal cosa sería una contradicción lógica, una
imposibilidad.
Juan 8:58 — Jesús les respondió: “En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, YO SOY.”
El gran YO SOY (en griego: EGO IMI, en hebreo YHWH) era considerado
el Nombre Sagrado e impronunciable tomado por Dios para darse a conocer a
Moisés. Jesús está revelando su naturaleza en términos que aún sus
enemigos pueden comprender y que, a los oídos de quiénes lo escuchan,
justifica la ejecución por blasfemia. Es por eso que algunos entre el
público trataron de apedrearlo, al entender claramente que Jesús
reclamaba para sí la naturaleza divina.
Juan 5:18 — Por eso los judíos trataban con mayor empeño de matarle,
porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que llamaba a Dios su propio
Padre, haciéndose a sí mismo igual a Dios.
Si el origen divino de Cristo no fue sino un malentendido perpetuado
por sus seguidores por años después de su muerte, entonces ¿por qué no
trató de corregir esa confusión ante las autoridades religiosas para no
ser condenado a una muerte horrible por un motivo equivocado?
Lucas 10:18-20 — El les dijo: “Yo veía a Satanás caer del cielo como
un rayo. Mirad, os he dado el poder de pisar sobre serpientes y
escorpiones y sobre todo poder del enemigo y nada os podrá hacer daño;
pero no os alegréis de que los espíritus se os sometan; alegraos de que
vuestros nombres estén escritos en los cielos.”
Cristo es quien imparte estos poderes sobrenaturales a sus
discípulos. No le pide al Padre que se los otorgue porque no necesita
hacerlo, ya que El es Dios. Nadie, entre los grandes profetas de la
antigüedad judaica, jamás hizo cosa semejante.
Filipenses 2:6-8 — Tened entre vosotros los mismos sentimientos que
Cristo: El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser
igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de
siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como
hombre y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de
cruz.
Este pasaje implica que Cristo existía en la forma de Dios, o sea
tenía la misma clase de vida que Dios y estuvo humildemente dispuesto a
aceptar una naturaleza humana.
“Engendrado, no creado, de la misma Naturaleza que el Padre.”
Si los Testigos de Jehová y otros neo-arrianos más los
neo-pentecostales como es el Falso Movimiento de Fe y Prosperidad
encabezados por Guillermo Maldonado en el habla Hispana, estuvieran en
lo correcto en lo que toca a la naturaleza de Cristo, entonces su muerte
no podría habernos redimido, ya que sólo Dios podía pagar el precio
para rescatar a la humanidad de la maldición que nos sobrevino por la
desobediencia de Adán.
No aceptar que Cristo es Dios, equivale a admitir que Cristo, el
hombre, fue un blasfemo que recibió el justo castigo por su impiedad.
Para comprender este importantísimo tópico es necesario apreciar la
gravedad del pecado original en el que se ofende a Dios directamente.
Una falta contra la infinita majestad de Dios requiere, en toda
justicia, una infinita compensación. Es por eso que solamente Dios puede
lavar esa ofensa en nombre del hombre y provee al Hijo del
Hombre—Cristo mismo—cuyo sacrificio reúne las características necesarias
para una justa redención de la humanidad, efectivamente lavando por
completo la ofensa cometida contra la Divina Majestad.
Dios Los Bendiga..!!
Atte: Atalaya – José Antonio Valladares
Siervo de JESUCRISTO
Siervo de JESUCRISTO
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